PATRICIO GÓMEZ DI LEVA

SEXUALIDAD INTELIGENTE

“Este no es un libro más sobre la sexualidad humana.”
DR.JUAN CARLOS KUSNETZOFF COMPRAR
Problemas Sexuales frecuentes de:
HOMBRES
Eyaculación Precoz o Retardada: Dificultad para controlar el Reflejo Eyaculatorio.
Disfunción Eréctil: Dificultades para lograr o mantener la erección.
Problemas Sexuales frecuentes de:
MUJERES
Anorgasmia: Dificultad para alcanzar el Orgasmo
Vaginismo: Contracción involuntaria de las paredes vaginales que dificultan la penetración.
Dispareunia: Dolores en el momento de la penetración ó durante el acto sexual
Problemas Sexuales frecuentes de:
AMBOS
Trastornos del deseo: Ausencia o disminución del deseo sexual.
Fobias o Miedos Sexuales
Crisis de Identidad de Género: Disforia de Género
Crisis de Orientación Sexual: Bisexualidad / Homosexualidad Egodistónica

Sexo sin edad. Mentes sin tiempo.

Eduardo tiene 58 años y consulta porque siente que su vida sexual ya no es la de antes, casi no siente deseo sexual por su mujer, con la que esta hace mas de 30 años, no recuerda la última vez que se masturbo y las últimas veces que intentó acercarse a su mujer no logro tener, según él, una buena erección.

Lucas tiene 19 y consulta porque no logra controlar la eyaculación, la mayoría de las veces eyacula antes o apenas logra la penetración. Esto lo trauma y ya hace unos meses que evita cualquier encuentro por miedo a que le vaya mal.

Ernestina, tiene un poco más de 60 años y desde que enviudo hace 5 , decidió no tener más vida sexual. Dice que no quiere problemas, que tuvo un matrimonio feliz mientras duro y que ahora es otra etapa de su vida donde la sexualidad no es importante.

Carolina, tiene 24 años y no logra disfrutar de los encuentros sexuales porque  la acomplejan unos kilos que tiene de mas y un poco de celulitis que según ella es desagradable.

Sara, tiene 84 años, enviudo hace 20 y se queja porque “a pesar de su edad”, siente deseo sexual, pero le gustan los hombres muchos más jóvenes y cuando ella insinúa algún deseo de intimidad, la miran como su fuese una degenerada o una vieja loca.

Estos ejemplos demuestran que la sexualidad es un mundo muy subjetivo y personal, que cada uno construye como puede, pero muchas veces nos preguntamos ¿cuál es la mejor edad para el sexo?.

Para Eduardo, sin duda la mejor edad para el sexo no son sus 58 años, ni para Lucas sus 19, ni para Ernestina los 60, ni para Carolina o Sara sus 24 y 84 años. Lo que tienen en común todos ellos es que ninguno siente que puede disfrutar plenamente de su sexualidad.

Más allá de ejemplos puntuales, la sexualidad se vive de acuerdo a lo que se piensa acerca  de ella. Si se piensa que una buena sexualidad es tener varios orgasmos, o una súper erección, o  que la sexualidad se termina a los 50 seguramente esto va a ser así para el que lo piensa. Pero hay un pensamiento compartido por muchos y tienen que ver con la creencia de que la sexualidad va perdiendo calidad con los años, y que cada vez se disfruta menos del sexo.

Esta idea de que el sexo es cada vez menos placentero con el paso de los años, se desprende de pensar al hombre como una máquina, que como toda tal se agota con el uso. La buena noticia es que el cuerpo humano a diferencia de las máquinas, que se agotan con el  uso,  es capaz de mejorar cuanto más se lo utiliza. Por supuesto que esto va a depender no solo de usarlo mucho, sino de usarlo bien. El exceso de alcohol, de alimentos altos en grasas, la obesidad, el tabaquismo, el estrés, el sobrepeso y el mal manejo de la ansiedad son algunos de los ejemplos del mal uso que se puede hacer del cuerpo y sin duda repercuten en la salud de organismo, incluida la sexual sexual.

El cuerpo se torna más joven o más viejo según como lo tratemos.

Tanto el  envejecimiento como la sexualidad son fenómenos fluidos y cambiantes, pero  aún nos encontramos operando bajo la creencia de que se lo puede considerar estrictamente un proceso biológico.

Un estudio clásico que inicio el psicólogo de Harvard George Vaillant hace mas de 50 años concluye en que el envejecimiento temprano (definido como declinación física irreversible) se retardaba con la buena salud mental y se aceleraba con la mala salud mental y agrega que los años mas formativos para establecer estas condiciones, son los comprendidos entre los 21 y los 46. Según él, una vez que se planta la semilla, los resultados se presentan físicamente durante la cincuentena. La década de los 50 es lo que algunos llaman “la zona de peligro”, porque es cuando aparecen un gran número de ataques cardiacos, la hipertensión y muchos casos de cáncer.

Coincidentemente con este estudio, suele ser la década de los 50 en la que muchos hombres y mujeres creen que la sexualidad se termina. Y si bien eso puede ser cierto para el que lo cree, no necesariamente tiene que ser así.

Shankara, un sabio indio, dijo: “La gente envejece y muere porque ve a otros envejecer y morir”. El cuerpo envejecido responde al condicionamiento social. Todavía no somos consientes de la importancia que tienen nuestras creencias. Para el  que cree que la sexualidad se termina a los 50 seguramente va  a ser así.

Pero no solo la idea de que la sexualidad se termina  con los años es solo una creencia, la vejez y todo lo que para nosotros implica también lo es. Dentro de cada uno de nosotros  se oculta la convicción de como se debe envejecer, lo cual opera  con tanta fuerza que nuestros cuerpos se adaptan a ella.

La inteligencia es sinónimo de creatividad, y para salir de esta trampa hay que ser creativos. Hay que poner a prueba las ideas y si no  funcionan cambiarlas. Se puede creer en muchas cosas, pero mi consejo es creer en ideas que sirvan para vivir mejor, y si las creencias no nos sirven, cambiarlas. El obstáculo es otra de las idea que limita: la idea de que  a partir de determinado momento ya no se puede cambiar.

Creer que la sexualidad cada día va a ser peor, no solo no nos sirve, sino que se convierte en una realidad que no solo anticipamos, sino que creeamos.

Hay pruebas científicas y muchos trabajos que avalan la idea de que la sexualidad nos acompaña desde que nacemos hasta que morimos, y que no solo no se empobrece con la edad sino que cada día puede ser mejor.

Lo más probable es que el que no disfruta de la sexualidad a los 50, tampoco la disfruto haya disfrutado a los 20, pero muchos tienen esa costumbre melancólica y depresiva de pensar que el pasado siempre fue mejor. La mejor sexualidad es la que tenés hoy, porque no hay otra.

La sexualidad nace y se puede enriquecer día a día, pero eso depende solo de nosotros.

Estimular la sexualidad con ideas positivas es el desafío, y la primera idea que hay que cambiar es la de que la sexualidad se apaga con el tiempo. El tiempo es otra de las ilusiones que nos juegan en contra y la sexualidad también nos puede ayudar a vencer este prejuicio, o acaso, a quien no le paso que durante un encuentro sexual profundo y placentero no le pareció que el tiempo se detuvo. En realidad el tiempo siempre estuvo detenido, pero es la mente la que pone a correr el reloj de arena.

El reloj solo sirve para organizarse, pero cuando creemos que es real es cuando la ansiedad  gana y te atrapa.

El desafío es dejar el reloj de lado y disfrutar de la sexualidad sin horarios ni tiempos, solo disfrutarla, porque cuando la mente no tiene tiempo, la sexualidad no tiene edad. Y cuando la sexualidad no tiene edad, es eterna.

 

*Artículo Publicado en Diario Clarín

Autor: Lic. Patricio Gómez Di Leva

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